Invitados. Entre la espada y la pobreza. (PARTE 2)

August 24, 2017

Como he afirmado en mi mensaje anterior, En lo bueno y (tal vez) en lo malo. ¡AMÉN!, en esa lista infinita de detalles para organizar una boda, obviamente las invitaciones son las protagonistas (y no los novios). Porque recuerden que la boda es para ellos y no para los futuros.

 

Imagino que, como muchos, habrás recibido alguna de alguien que apenas conoces o que sí conoces pero es insignificante en tu vida (y tú en la suya). Personalmente, una vez me invitó una vieja amiga que dejó de serlo (mucho antes de su bodorrio) y una de sus motivaciones fue ridiculizarme y marginarme en su boda. Eso sí que es celebrar el Amor.

 

Lo que piensas y haces cuando sabes que no asistirás.

 

  1. Qué invitación tan fea.

  2. No entiendo porque me invitan. Apenas les conozco.

  3. Las excusas a las que puedes recurrir para justificar tu ausencia.

  4. Esperas el momento oportuno. Aun sabiendo que no irás intentas adivinar (intuir) el momento idóneo para confirmar tu “no” asistencia. Ese momento suele ser en el último momento.

  5. Enfatizas tu mejor tono de hipocresía cuando das las gracias y te disculpas (por no complacer sus egos).

  6. Seguro que me invitan para que les devuelva la invitación el día que yo me case. NI EN SUS MEJORES SUEÑOS.

Lo que piensas y haces cuando sí vas a estar entre los invitados. Para que quede claro, no me refiero a la boda de un familiar (cercano) ni a la de tus mejores amigos (que son pocos).

  1. Qué invitación tan fea.

  2. No puedo decir que “NO” a esta boda. Porque te juegas todos los años que has compartido en un sólo día ("all in").

  3. Ya me han organizado las vacaciones.

  4. Me va a costar un ojo de la cara.

  5. El regalo. ¿Cuánto se supone que debo darles?

  6. No se quieren. Menudo “paripé”.

  7. Espero que me asignen una mesa con gente divertida.

  8. Por cierto, "¿como se llamaba la novia?” La realidad es que nunca supiste su nombre. 

Lo que piensas y haces durante la boda

 

¡CRITICAS! Y no solo un poquito. TODO:

  1. El vestido de la novia. Princesa por un día. Disfrútalo, que al día siguiente vuelves al chandal y el moño mal hecho con el mocho y el trapo en la mano.

  2. Los discursos interminables. En muchas ocasiones, son los novios quienes solicitan que algunos lo hagan (también está en la lista). Una forma de adulación poco improvisada para que al resto de espectadores  les quede claro cuán queridos son. ¿Qué te pasa? ¿No te llena suficientemente el amor de tu esposo/a?

  3. Los compañeros de mesa.

  4. Los desesperados y estrafalarios atuendos de algunos invitados.

  5. La comida. Te lo comes todo (el pasatiempo ideal) sin embargo te desahogas con(tra) ella. ya, el vestido empieza a apretar...

  6. La música. ¡Dame marcha! Me da igual que tu padre te quiera. Ya lo sé. Y que el mejor amigo de tu novio te considere la mujer perfecta para él (mientras te desnuda con la mirada).  

  7. La decoración. Me gustaría ver tu casa (si es que tienes).

  8. El nombre (ridículo) de las mesas, con el que probablemente no te sientas identificado.  

  9. El momento del pastel (un verdadero pastel).

  10. El baile nupcial (más empalagoso que el pastel).

  11. ¡QUIERO BAILAR!

Y lo más fascinante, es cuando los novios, ingenuamente alardean acerca de su atípica originalidad.

 

En fin, después de la bromita, con suerte podrás comer pasta y arroz el resto del mes.

 

 

 

 

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