ORNELLA 

" En tu vulnerabilidad está tu fuerza " Sigmund Freud

Con asombro me desnudo.

Cosí un disfraz a una edad muy temprana. Vestida de valentía y arrogancia, y enmascarada con un antifaz de acero. Mostrarme así ante el mundo, intocable, pensé que era la forma para que nada me afectase. Con el baile es con quien mantuve la relación más íntima. Sin embargo, tenía que seguir cultivando y puliendo mi imagen. Así fue como empecé a formar parte de una ardua y estricta disciplina: El Derecho.

Como no era suficiente, tuve la acertada idea de emprender una nueva aventura cuyas miradas rasgadas no consiguieron intimidarme: a la vez que estudiaba derecho en Barcelona estaba viviendo en China. Cuatro años. Una etapa. Innumerables experiencias. Incontables visiones. Perspectivas diferentes.

Una vez licenciada, regresé a Barcelona. ¡El mundo al revés! De nuevo, un abanico de posibilidades se presentaban ante mí. Me dediqué y me dedico a la abogacía; realicé un master, nuevamente en materia legal y luego otro, enfocado a la psicología. 

Debería sentirme complacida por los objetivos alcanzados. Pero así somos los humanos. Insatisfechos crónicos. Durante mucho tiempo pensé que me faltaba algo. Descubrí que me sobraban. Me sobra el disfraz. Me sobra la máscara. Es más, me ahogan. Ya no me sirven.

Adicta a las fuertes emociones y yo, ocultándome detrás de tanto artilugio... Por ello, a partir de ahora, lo que escribo lo comparto. 

El disfraz, ¡lo regalo!